jueves, 25 de septiembre de 2014
NO TODOS LOS NOMBRES HAN SIDO CAMBIADOS.
domingo, 31 de agosto de 2014
LOS TIEMPOS DEL APÓSTOL SAULO.
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DOS CASAS UN PUEBLO (ingles)
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sábado, 30 de agosto de 2014
ANÁLISIS DEL LIBRO DE BERESHIT (GÉNESIS)
Autor: Moisés, generalmente aceptado.(Tal como se indica este es el nombre mas aceptado como autor del libro, aunque algunos académicos creen que fue escrita por algunos religiosos en la época del cautiverio en Babilonia).
EL LIBRO DE LOS ORÍGENES
Es un registro del origen de: nuestro universo, el género humano, el pecado, la redención, la vida en familia, la corrupción de la sociedad, las naciones, los diferentes idiomas, la raza hebrea, etc.
Los primeros capítulos del libro han estado continuamente bajo el fuego de la crítica moderna, pero los hechos que presentan, cuando se interpretan y se entienden correctamente, no se han negado nunca.
No es el propósito del autor de Génesis dar un recuento detallado de la creación. Solamente un capítulo está dedicado a ese tema (sólo un bosquejo que contiene algunos hechos fundamentales), mientras se dedican treinta y ocho capítulos a la historia del pueblo escogido, ISRAEL.
Tema Principal: El pecado del hombre y los pasos iniciados tomados para su redención por medio del pacto divino hecho con una raza escogida, cuya historia primitiva allí se describe.
Palabra Clave: Comienzo.
Primera Promesa Mesiánica: Gn 3:15
El título
En las Sagradas Escrituras hebreas, este libro se titula con su primera palabra, Bereshit, comúnmente traducida por «En el principio» (1.1).En efecto, en él, desde una perspectiva religiosa (por así llamarla), se narra los orígenes o principio del universo, de la tierra, del género humano y, en particular, del pueblo de Israel.
Génesis es el término griego—incorporado al castellano—con el que la Septuaginta da nombre al primer libro de la Biblia. Significa “origen” o “principio”, ideas que responden en general al contenido del libro.
División del libro
Bereshit o El Génesis (=Gn) está formado por dos grandes secciones. La primera (cap. 1–11) contiene la llamada “historia de los orígenes” o “historia primordial”, iniciada con el relato de la creación del mundo (1.1–2.4a). Se trata de una narración poética de gran belleza, a la que sigue la del origen del ser humano, puesto por YAHUAH en el mundo que había creado. La segunda parte (cap. 12–50) enfoca el tema de los más remotos comienzos de la historia de Israel. Conocida usualmente como “historia de los patriarcas”, centra su interés en Abraham, Isaac y Jacob, respectivamente padre, hijo y nieto, en quienes tiene sus raíces más profundas el pueblo de Dios.
La historia de los orígenes
«En el principio creó Dios los cielos y la tierra» (1.1). Este enunciado, categórico y solemne, abre la lectura de BERESHIT o Génesis y, con él, la de toda la Santa Escritura. Es la afirmación del poder total y absoluto de YAHUAH, del único y eterno Alahym, a cuya voluntad se debe todo cuanto existe, pues «sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho» (Jn 1.3). El universo es resultado de la acción de YAHUAH, quien con su palabra creó nuestro mundo, lo hizo habitable y lo pobló de seres vivientes. Entre estos puso también a la especie humana, aunque la diferenció de cualquiera otra al otorgarle una dignidad especial, pues la había creado «a su imagen, a imagen de Alahym lo creo » (1.26–27).
Este inicial relato de Bereshit o génesis considera al hombre y a la mujer en una particular relación con su Creador, de quien han recibido la comisión de gobernar de manera responsable el mundo del que ellos mismos son parte (1.28–30; 2.19–20). En efecto, el ser humano (en hebreo, adam) fue formado «del polvo de la tierra» (adamaŒ), es decir, de la misma sustancia que el resto de la creación; pero «YAHUAH Alahym... sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente» (2.7). La creación del hombre, del varón (ish), es seguida en BERESHIT por la de la mujer (ishah), constituyendo entre ambos la unidad esencial de la pareja humana (2.22–24).
La especial relación que YAHUAH establece con Adán y Eva se define como una permanente amistad, ofrecida para ser aceptada libremente. YAHUAH, creador de todo y soberano absoluto del universo, ofrece su amistad; el ser humano es libre de aceptarla o rechazarla. El signo de la actitud humana ante la oferta divina se identifica en el precepto que, por una parte, afirma la soberanía de YAHUAH y, por otra, establece la responsabilidad de Adán en el goce de la libertad: «Del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás» (2.17). Pero Adán, el ser humano, por querer igualarse a su Alahym, quebranta la condición impuesta. Y lo hace con un acto de rebeldía que le cierra el acceso al «árbol de la vida» (3.22–24) y abre las puertas al imperio del pecado, cuyas consecuencias son el dolor y la muerte.
La historia de los patriarcas
Esta segunda parte de Bereshit o génesis (cap. 12–50) representa el comienzo de una nueva etapa en el desarrollo de la humanidad, una etapa en la que YAHUAH actúa para liberar a los seres humanos de la situación a la que el pecado los había conducido.
La historia entra en una nueva fase con la revelación de YAHUAH a Abraham, a quien ordena que deje atrás parientes y lugares familiares y emigre a tierras desconocidas. Le promete hacer de él una gran nación, y prosperarlo y bendecirlo (12.1–3); y le confirma esta promesa estableciendo un pacto, según el cual en Abraham habrían de ser benditas «todas las familias de la tierra» (12.3; cf. Gl 3.8).
BERESHIT pone de relieve que el Creador no actúa de modo arbitrario al elegir a Abraham, sino que su elección forma parte de un plan de salvación que se extiende al mundo entero. El objeto último de este plan, la universalidad de la acción salvífica de YAHUAH, se manifiesta en el hecho simbólico del cambio del nombre primitivo, Abram, por el de Abraham, que significa «padre de muchedumbre de gentes» (17.5).
A la muerte de Abraham, su hijo Isaac pasó a ser el depositario de la promesa de YAH; y después de Isaac, Jacob. Así fue transmitida de una generación a otra, de padres a hijos, todos los cuales, lo mismo que Abraham, vivieron como extranjeros fuera de su lugar de origen. Aquellos patriarcas (es decir, “padres del linaje”), eran pastores seminómadas, protagonistas de un incesante movimiento migratorio. Su vida transcurrió entre continuos desplazamientos y asentamientos que, registrados en BERESHIT O Génesis, dan a la narración un carácter peculiar.
Jacob, a lo largo de un misterioso episodio acaecido en Peniel (32.28; cf 35.10), recibió el nombre de Israel (El que rige como Alahym o el que vence con Alahym). Este nombre se usó más tarde para identificar a las doce tribus; luego, al Reino del norte y, finalmente, a la nación israelita en su totalidad.
La historia de José hijo de Israel es fascinante. Vendido como esclavo y llevado a Egipto, José se ganó la voluntad del faraón reinante, que llegó a elevarlo hasta el segundo puesto en el gobierno de la nación (41.39–44). Tan alta posición política permitió al joven hebreo llevar junto a sí a su padre, quien, con hijos, familiares y hacienda (46.26), se estableció en el delta del Nilo, en la región de Gosén, una tierra rica en pastos y apropiada a sus necesidades y género de vida.
Al morir Jacob, sus hijos trasladaron el cuerpo a Canaán y lo sepultaron en una cueva que Abraham había comprado (50.13) para enterrar a su esposa (23.16–20). Aquella compra tiene en BERESHIT un claro sentido simbólico, porque prefiguró la toma de posesión por los israelitas de un territorio donde los patriarcas habían vivido en otro tiempo como extranjeros.
Esquema del contenido:
1. Historia de los orígenes (1.1–11.32)
2. Historia de los patriarcas (12.1–50.26)
a. Abraham (12.1–25.34)
b. Isaac (26.1–35)
c. Jacob (27.1–36.43)
d. José (37.1–50.26)
Reina-Valera 1995—Edición de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.
La Biblia de Referencia Thompson, Versión Reina-Valera 1960, Referencia Temática # 4207.
linajeescogido.tripod.com
lunes, 2 de diciembre de 2013
EL RENUEVO.
He aquí el varón cuyo nombre es el RENUEVO
יהוה (Yahuah) predijo lo que
sería el nombre de su Hijo, por lo que tenemos una referencia a la
que podemos recurrir en busca de aclaración.
En el libro de Zacarías, se indica:
Entonces la palabra de יהוה (Yahuah) vino a mí, diciendo: "Tomad
la plata y el oro, haz una corona elaborada, y la pondrás
en la cabeza de יהושׁע (Yahusha) hijo de Yahutsadak, sumo
sacerdote. 12 "Y le hablaras, diciendo: Así dice
יהוה (Yahuah) de los ejércitos, diciendo: "He aquí el Hombre cuyo nombre es el Renuevo el cual brotara de sus raíces,
y Él edificará el templo de Yahuah; 13
Sí, Él edificará el templo de יהוה (Yahuah). Él llevará gloria, y se sentará y
dominará en su trono; y habrá sacerdote en su trono, Y el consejo de paz habrá
entre ambos. "'
Zacarías 6:11-13
"El Renuevo" es una
referencia profética a la venida del Mesías, que sería un
Sacerdote y Rey (Compara el
Salmo 110, Isaías 9:6).
Así, Zacarías fue instruido para tomar
una corona y colocarla en la cabeza de
Yahusha (en el hebreo es יהושׁע ) el hijo de Yahutsadak.
Yahutsadak significa
"Yahuah es justo". Al colocar la corona en la cabeza de יהושׁע el sumo sacerdote, Zacarías proclamo, como se le había dicho: "He aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo”.
Este Sumo Sacerdote (YAHUSHA) tuvo el mismo nombre que el Mesías venidero, que reinaría como sacerdote en su
trono.
Tenía el nombre del Mesías, y יהוה (Yahuah) predijo y reveló cuál sería el nombre
del Mesías. Así que ¿por qué no llamarlo por ese nombre?
Según la traducción RV1960, es nombre seria Josué.
Tomarás, pues, plata y oro, y
harás coronas, y las pondrás en la cabeza del sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac. Y
le hablarás, diciendo: Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: He aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo, el
cual brotará de sus raíces, y edificará el templo de Jehová. El
edificará el templo de Jehová, y él llevará gloria, y se sentará y dominará en
su trono, y habrá sacerdote a su lado; y consejo de paz habrá entre ambos.
Zacarías 6:11-13 (RV1960).
Entonces cabria preguntarnos, si tanto defendemos la traducción del
Sagrado Nombre ¿Por qué no usar el nombre que la profecía traducida nos
entrega? ¿O acaso será más importante la traducción y la costumbre que la
verdad?
Si decimos que la costumbre es más importante ¿Dónde quedan las palabras
del apóstol Pedro?
2Pe 1:19 Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones
2Pe 1:19 Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones
Yo
solamente comento. La decisión, como siempre, es personal.
SHALOM.
viernes, 29 de noviembre de 2013
LOS SADUCEOS
Prominente
secta religiosa del judaísmo relacionada con el sacerdocio. (Hch 5:17.) No
creían ni en la resurrección ni en los ángeles. (Hch 23:8.)
No se sabe exactamente cuándo
apareció la secta religiosa de los saduceos. La primera mención histórica de
ellos por nombre aparece en los escritos de Josefo, donde se indica que en la
última mitad del siglo II a. E.C. estaban enfrentados a los fariseos. (Antigüedades
Judías, libro XIII, cap. X, sec. 6.) Josefo también da información acerca
de las enseñanzas de esta secta. Sin
embargo, hay ciertas dudas de que los datos que presenta se atengan a los
hechos.
Rechazaban las muchas
tradiciones orales que observaban los fariseos, así como la creencia farisaica
de la inmortalidad del alma y los castigos o recompensas futuros después de la
muerte.
Como indicó
Juan el Bautista (Yohanan Ha Matbeel), los saduceos tenían que producir frutos
propios de arrepentimiento. Eso se debía a que no habían guardado la ley de
Dios, como tampoco habían hecho los fariseos. (Mt 3:7, 8.) El propio Mesías
comparó su enseñanza corruptora a la levadura. (Mt 16:6, 11, 12.).
Hechos 23:8
dice con referencia a sus creencias religiosas: “Los saduceos dicen que no hay ni resurrección, ni ángel, ni espíritu,
pero los fariseos los declaran todos públicamente”. Un grupo de saduceos
trató de entrampar al Mesías en la cuestión de la resurrección y el matrimonio
de levirato. Pero él los hizo callar, apoyándose en los escritos de Moisés, que
los saduceos afirmaban aceptar, y así refutó su punto de vista de que no había
resurrección. (Mt 22:23-34; Mr 12:18-27; Lu 20:27-40.).
Más tarde,
cuando el apóstol Pablo (Saulo) estuvo ante el Sanedrín, logró dividir al alto
tribunal judío enfrentando a fariseos con saduceos, un enfrentamiento propiciado
por las diferencias religiosas que existían entre ellos. (Hch 23:6-10.).
Aunque los
fariseos y los saduceos estaban divididos en sentido religioso, se unieron para
tentar a YAHUSHA pidiéndole una señal (Mt 16:1) y en su oposición general a él.
La Biblia parece indicar que los saduceos desempeñaron un papel importante en
procurar la muerte del Mesías. Algunos saduceos eran miembros del Sanedrín, el
tribunal que conspiró contra YAHUSHA y más tarde lo condenó a muerte. El
saduceo y sumo sacerdote Caifás era parte de ese tribunal y probablemente
también otros sacerdotes prominentes. (Mt 26:59-66; Jn 11:47-53; Hch 5:17, 21.).
Por lo tanto, cuando las Escrituras hablan de
ciertas acciones emprendidas por los principales sacerdotes, seguramente había
saduceos implicados. (Mt 21:45, 46; 26:3, 4, 62-64; 28:11, 12; Jn 7:32.) Parece
ser que llevaron la delantera en el intento de detener la predicación de las
Buenas Nuevas después de la muerte y resurrección del Mesías. (Hch 4:1-23;
5:17-42; 9:14.)
SHALOM.
sábado, 27 de julio de 2013
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